Llega BMW a México, ¿Estamos listos para proveer tratamiento térmico?

La expectativa era elevada y los rumores fueron muchos. El anuncio llegó de manera oficial el pasado 3 de Julio poniendo fin a la incertidumbre. BMW ha decidido establecer una nueva planta en San Luis Potosí (Villa de Reyes de acuerdo con las fuentes) y la proyección para el inicio de operaciones en el 2019 no es nada despreciable:
  • Mas de mil millones de dólares en inversión
  • Producción de 150 mil unidades por año
  • Generación de alrededor de 1,500 empleos directos inicialmente
La decisión parece estar fundamentada en las características estratégicas de nuestro país, considerando los tratados de libre comercio vigentes (TLCAN y MERCOSUR). El fallo a favor de México entonces parece obvio para BMW al coincidir con su plan estratégico de expansión en el mercado Norteamericano. Un caso muy parecido al de Audi con el anuncio de la nueva planta en Puebla y al de Mercedes Benz con su expansión en Aguascalientes en conjunto con su socio Renault-Nissan Alliance. Este hecho confirma nuevamente lo que hemos observado en los años recientes. La manufactura mexicana ha probado ofrecer mano de obra muy calificada, con infraestructura aceptable y una base de proveedores sólida. Pero, ¿Esto significa que estamos listos? No necesariamente. La cuestión ahora es si estamos preparados para formar parte de la cadena de valor de un fabricante de gama alta.
Los antecedentes marcan un interesante foco rojo. Recordemos algunos casos recientes:
  • Honda retrasó la entrega del Fit 2015 en Estados Unidos, programada para la primavera de este año, debido a inspecciones adicionales que tuvieron que realizarse en la nueva planta de Celaya. Las revisiones pospusieron la entrega hasta el mes de Junio.
  • Nissan enfrenta una investigación de la NHTSA debido a problemas de frenado suscitados en modelos Sentra y Versa. Ambos modelos son actualmente fabricados en el complejo de Aguascalientes.
  • De GM realmente no hay mucho que agregar. Los llamados de aproximadamente 29 millones de vehículos (y la muerte de 16 personas asociadas a los defectos) NO son responsabilidad de una planta Mexicana, sin embargo el problema actual involucra a la organización completa. Cuando la CEO de una compañía (Mary Barra) debe testificar ante el senado estadounidense por posibles omisiones, sabes que las cosas andan mal.
Ninguno de estos casos está asociado directamente a problemas en tratamiento térmico sin embargo, son advertencias claras de que no podemos bajar la guardia. Por fortuna, existen herramientas disponibles que nos permiten evitar estas circunstancias y la implementación de éstas ha probado traer beneficios inherentes . Hablando en concreto de una de ellas en la industria de tratamiento térmico, podemos referirnos a CQI-9.

 

Para los que no están muy familiarizados con este documento, CQI-9 «Heat Treat System Assessment» es una evaluación emitida por la AIAG en el 2006. Su propósito es desarrollar un sistema de gestión específico de las operaciones de tratamiento térmico para proporcionar mejora continua, enfatizando la prevención de defectos y la reducción de la variación así como el desperdicio en la cadena de valor. Actualmente se encuentra vigente la tercera edición del documento y forma parte ya de los requerimientos específicos de ISO/TS 16949 de varias OEMs automotrices (GM y Ford Motor Co. en particular). Alguno de los aspectos que contempla la evaluación incluyen:
  • Planeación de la calidad en el taller de Tratamiento Térmico
  • Entrenamiento y matriz responsabilidades
  • Mantenimiento y refacciones críticas
  • Identificación, trazabilidad e integridad
  • Parámetros de control y pruebas
  • Pirometría, control de atmósfera y temple
Ahora bien, ¿Se trata CQI-9 del cáliz sagrado y milagroso que descubre el hilo negro? No. Como comenta Pete Batche, uno de los autores principales de CQI-9 y Metalúrgico senior de Akebono Brake Co., si no encuentras ningún hallazgo en tu evaluación, probablemente estas haciendo algo mal. Y es que conducir una evaluación empleando la CQI-9 representa un ejercicio consiente de autocrítica de tu operación. Llenar los puntos del checklist con “OK” no aporta ningún valor ni representa un esfuerzo para detectar áreas de oportunidad de manera eficaz.

 

Para cerrar esta discusión no debemos perder de vista un elemento muy importante: la mentalidad alemana. El pueblo germano se caracteriza por ser disciplinado y competitivo, y esto se refleja directamente en todas sus instituciones. Su historia reciente representa el mejor ejemplo de ello. Un país devastado por dos guerras mundiales, invadido y mutilado durante la guerra fría ha sabido renacer a base de esfuerzo y trabajo para convertirse en la primera potencia de Europa. Si queremos formar parte de la cadena de valor de las grandes organizaciones alemanas debemos tener una mentalidad abierta y aprender de esos hábitos. Contamos con los recursos, el capital humano y sobre todo la actitud para responder la exigencia. Vamos por el camino correcto

 

Si deseas saber más de CQI-9, su implementación y el proceso de evaluación, puedes contactarme al correo victor@globalthermalsolutions.com y con gusto responderé a tus preguntas.

 

PD. No era penal… pero después de los 7 goles a Brasil, que mas da!

 

Victor Zacarias

Heat treat management expertise: CQI-9, AMS2750

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